Mi currículum de fracasos

Por Laila M. Rey.

Hace unas semanas leía en la prensa que un profesor de la universidad de Princeton había publicado su CV de fracasos en Internet en un intento de inspirar y animar a los jóvenes en busca de su primer empleo. Quienes vivimos a la deriva de la precariedad fuera de nuestro país hemos adquirido la dudosa habilidad de destacar en nuestro currículum todo aquello que nos hace ser idóneos para un determinado puesto; relegando aquellos datos biográficos que consideramos no relevantes. Pero nos equivocamos.

Muchas de las energías que sacamos en los retos del presente nacen de aquellos instantes de desaliento donde aprendimos a no rendirnos. Decidir no claudicar es uno de nuestros méritos y debería ser también digno de consideración. Muchos hemos cruzado mares, hemos visto en la distancia cómo nuestros padres envejecían, nuestros amigos fundaban familias, los compañeros de clase conseguían aquel trabajo para disfrutar de playas, paellas y terracitas al sol mientras tú apenas empezabas a defenderte en otros idiomas y dabas las gracias por encontrar algo con lo que mantenerte.

Esa trayectoria vital no parece merecer una mención especial en una carta de presentación. Pero de no ser porque en aquel primer trabajo de voluntaria en un hotel me despidieron sin razón, aún seguiría en aquella agencia de viajes donde el jefe me miraba con deprecio mientras engullía en tiempo récord un sándwich para almorzar. De no ser porque decidí asumir riesgos y trabajar de freelance, no hubiera conocido a tantos profesionales del periodismo que admiraba, tampoco hubiera conocido de cerca la crisis de refugiados en Jordania ni hubiera tenido el privilegio de ser el puente entre sus historias y la vía por dónde alzar sus voces.

He fracasado y continúo fracasando en todas las ofertas de trabajo que he solicitado por Linkedin, Infojobs, ReliefWeb y tantas otras plataformas por el estilo. Hace mucho tiempo que dejé de contarlas. Only candidates selected will be contacted es la frase que más respeto me inspira en este mundo. Y si alguna vez he tenido noticias de las organizaciones es para informarme mediante correo automático de que otra persona ha conseguido el puesto. ¿Cuándo mandarán ese correo a otros para informarles de que el puesto es mío?

No subestiméis aquellos momentos que consideráis erróneamente pérdida de tiempo, como acudir a eventos sociales, conocer gente en contextos diferentes, tomar café con buenos contactos o escribir correos constantemente para recordar a esa organización los proyectos en los que estás trabajando. Estoy convencida de que la única buena oportunidad que he conseguido se debe a cierta estancia con mi fotógrafo en el desierto de Wadi Rum donde se suponía que debíamos hacer reportajes sobre beduinos y acabamos pasando la mayor parte del tiempo con dos extranjeras que pasaban por allí. Una de esas chicas resultó ser la encargada de seleccionar candidatos en la organización donde actualmente realizo una internship.

Laila M. Rey

En el mundo árabe hay una palabra para denominar a esta persona. Se llama wasta, que significa intermediario, o como decimos en España, el enchufe. Es ampliamente reconocido que sin el wasta es muy difícil acceder al mundo humanitario, pero un padrino no es lo único que hace falta. La formación, experiencia y definir adecuadamente tu perfil profesional son claves para la búsqueda de empleo en este sector.

Releyendo las páginas que escribí a principios de enero, allí donde suelo depositar mis propósitos de año nuevo, me apena no haber logrado el único objetivo que me propuse: encontrar un empleo. Tampoco pude colocar el reportaje fotográfico de la Full Moon Desert Marathon, no aprobé el examen de Advance y apenas tengo tiempo para actualizar la página de INSAN MEDIA que fundamos Isidro y yo.

Pero cada uno de esos fracasos son nuevas oportunidades. Por eso animo a todas aquellas personas que buscan trabajo a que hagan un ejercicio mental y recuperen todo lo que ya han conseguido en la primera mitad de año. Por ejemplo, con mi ayuda se pudo emitir este programa de TVE sobre Crimenes de Honor en Jordania. Trabajé como fixer para varios periodistas y pude publicar artículos que realmente merecían la pena. Terminé los 10 kilómetros corriendo por el desierto que me propuse en esta entrada. Continué dando clases en el Cervantes para pagarme los gastos y entré en la Internship. Realicé varios cursos de formación sobre árabe dialectal, enseñanza del español e inglés y al menos he conseguido el FCE de Cambridge.

Todas las decepciones tienen algo que enseñarnos. Lo único que importa es proteger, como uno de nuestros bienes más sagrados, el menospreciado talento de avanzar en la oscuridad.

Texto
Laila M. Rey
laverdadtrasvisible.blogspot.com
@laila_mu

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