Dos meses de aventura en Asia

Por Florina Caldarus.

Un día tuve una idea: ¿por qué no puedo soñar a lo grande? La vida es demasiado corta para no disfrutarla, ¿verdad? Siempre he envidiado a las personas que pueden viajar por todo el mundo, aunque nunca había maginado que yo pudiera hacer lo mismo. Pero lo puedo intentar, ¿no? Así que le pregunté a mi marido qué le parecería hacer un viaje por el sureste asiático y la respuesta me encantó: “Sí, ¡¿por qué no?!” Sencillo, ¿verdad? Tuvimos mucha suerte de recibir el permiso en nuestros trabajos y con ello comenzamos a buscar los mejores destinos.

Nos enteramos de una oferta para vuelos de Bucarest a Ho Chi Minh, en Vietnam, por 420 euros y no dudamos en comprar los billetes. No lo podía creer: dos meses de vacaciones.

Elegimos Vietnam, Camboya, Indonesia y Singapur por su cercanía con Vietnam. No obstante, tardamos en comprar los vuelos para estos países, ya que pensábamos que los precios bajarían, pero al final terminamos pagando mucho más.

Vietnam

Pasamos una semana en Vietnam, pero este país merece por lo menos un mes, si no más. Seguro que algún día regresaremos. La ciudad de Ho Chi Minh es extremamente ruidosa, muy activa y caótica. Todo el mundo viaja en scooter porque, además de ser la ciudad más poblada de Vietnam, también cuesta mucho comprarse un coche. Y por eso, hay mucho ruido, no tienen suficientes lugares de estacionamiento y te puedes sentir muy perturbado como peatón.

La gente de Vietnam es muy humilde, muy generosa y sonriente. Fuimos a muchísimos mercados (Ben Thanh, An Dong, Saigon, Binh Tay) y me encantaba ver las caras de los vendedores cuando les pedía información sobre sus productos. Recomiendo comprar café, té, papaya, mango y nanjea (‘jackfruit’ en inglés), que tienen un gusto muy sabroso. También recomiendo hacerse con sombreros asiáticos y trajes vietnamitas. Siempre tienes que negociar, es parte de la tradición.

No tuvimos mucho tiempo, pero en Ho Chi Minh fuimos a Cu Chi Tunnels, donde tuvimos la oportunidad de entrar en los túneles que los vietnamitas usaron durante la guerra con los Estados Unidos, la experiencia fue memorable. Además visitamos Mekong Delta, donde pasamos un día en un bote en el delta Mekong escuchando música típica y prestando atención a la guía que nos hablaba sobre las tradiciones de Vietnam, vimos cómo trabajaban la tierra, sus casas, sus religiones y su historia.

Tras esta experiencia, tomamos un autobús nocturno hasta Dalat, una ciudad pequeña y encantadora en la montaña. Pasamos dos días allí visitando los templos, los campos de arroz y unas maravillosas cascadas y tres días después tuvimos ganas de pasar algo de tiempo tiempo en la playa, así que elegimos Mui Ne, una ciudad donde la pesca y el turismo son las principales ocupaciones para los ciudadanos (recomiendo la cafetería Joe’s Café, para los cócteles).

Los autobuses tienen muy buenas conexiones, especialmente en el sur de Vietnam, así que nadie debería tener ningún problema con el transporte; puedes dormir en el autobús, porque tienen camas muy cómodas, además de wifi y no son nada caras.

El visado para los rumanos cuesta 45 euros y para obtenerlo tienes que traer algunos documentos a la embajada de Vietnam en Bucarest; está listo en una semana.

En toda el sureste asiático hay una aplicación muy similar a Uber, se llama GRAB y está muy bien para comprobar los precios que te pueden pedir los taxis regulares. Recomiendo usarla en las ciudades, pero cuando no puedes encontrar coches de GRAB, puedes ver los precios aproximados para tu ruta. Así tienes la posibilidad de negociar mejor los precios con las taxistas. 

Vietnam tiene mucho color, me parece que tiene todo para todos: ciudades modernas, playas, montañas, tradiciones, historias, música, alegría, gastronomía…

Camboya

La transición de Vietnam a Camboya fue obvia desde la frontera, pero la pobreza no impide que las personas sonrían. El visado se puede pagar en la frontera sin ningún problema, pagamos treinta dóalres. La gente de la frontera fue muy alegre al recibirnos y nos ofrecieron todas la información que nosotros necesitamos. Elegimos pasar dos días en Phnom Penh y dos días en Siem Reap.

Phnom Penh no tiene tanto que ofrecer, en nuestra opinión, es una ciudad muy poblada, con muchos jóvenes y muy ruidosa, pero no encontramos tantas actividades que hacer, dejando aparte el Royal Palace, Genocide Museum (un museo que no te puedes perder, puedes aprender mucho sobre la historia de los camboyanos, los horrores que pasaron en esa cárcel y las vidas que fueron cambiadas después) y Central Market (un mercado donde compramos recuerdos para nuestras familias negociando precios muy buenos).

Siem Reap es la ciudad más cercana de Angkor Wat, la razón por la que todos los turistas visitan Camboya. Vale la pena viajar hasta allí por los templos más famosos del mundo, hay decenas de opciones a elegir, como un amanecer en el templo, una puesta de sol o un día completo viajando a través de doce templos o ruinas diferentes. Tienes que tener mucho cuidado con los agentes de viajes porque al final puedes pagar muchísimo. Mi consejo es que leas algunos blogs, foros o grupos de Facebook para enterarte de cuáles son los precios correctos a pagar.

Indonesia

Indonesia es mi país favorito de todos los que he visitado hasta ahora y estuvimos seis semanas allí. Empezamos en Yakarta, la capital de Indonesia, donde pasamos la noche en un huésped de Couchsurfing. Esta página web puede ayudarte a encontrar alojamiento, quedar con lugareños y viajeros de la zona, descubrir las mejores actividades o recibir consejos sobre viajes. Es una idea muy buena, porque además de ahorrar dinero, puedes aprender muchísimo sobre nuevas historias vitales, lo cual es lo habitual Yakarta y además puedes preguntar sobre qué opciones y cosas hay que hacer en la ciudad. Nosotros no tuvimos muchos planes o un itinerario fijo, así que preguntamos sobre adónde podríamos viajar y elegimos Jogyakarta.

Llegamos en tren a Jogyakarta y fue una de los mejores decisiones que tomamos, porque el viaje fue muy cómodo, el precio es más o menos igual al del vuelo y puedes disfrutar de unas vistas magníficas. Sobre Jogyakarta se dice que es la capital cultural de Indonesia, otro Bali en la península Java. Hay muchísimas cosas para ver (templos, museos, playas, espectáculos artísticos y gastronómicos…). Descubrimos una feria muy tradicional con comida, juegos y música típica, donde pudimos pasar algunas horas. Hay también muchísimas galerías de arte con obras hechas por los lugareños. También vale la pena alquilar una scooter y ver los templos más lejanos, los campos de arroz y los pueblos típicos.

Después tomamos un vuelo a Bali en Denpasar, la capital de la isla. En principio tuvimos la idea de tomar un tren también, pero el vuelo costaba veinte euros y no merecía la pena cambiar tres veces de tren para llegar hasta Bali.

Bali es maravilloso, se lo recomiendo a todo el mundo, especialmente para pasar dos o tres semanas tranquilas. Es el lugar del mundo más bonito que jamás he visto, especialmente por su gente. La religión mayoritaria en Indonesia es la musulmana, pero en Bali es el hinduismo. La religión balinesa es única en el mundo, es una mezcla compleja entre el hinduismo, un culto a tradiciones antiguas y el animismo, y todo ello se estructura en torno a una serie de ritos y festivales, que marcan etapas a lo largo de toda la vida, hasta la muerte. Se estima que un tercio de las horas laborales de una mujer balinesa se invierten en preparaciones, participación en la ceremonias y la limpieza después de la ceremonia. La vida aquí es un ciclo constante de ofrendas, que se tienen que realizar en orden y con la intención correcta. Si no se realizan así, el universo (balinés) pierde su equilibrio. Además de ser extramente generosos, sonríen mucho, todos parecen felices y quieren compartirlo contigo. Tuvimos la impresión de que esto sucede solo en nuestra presencia, pero no, esta es su filosofía de vida. Fuimos muy afortunados de conocerla.

Bali es una isla muy grande, la scooter puede ser insuficiente si quieres ver todas las ciudades. Nosotros tomamos varios taxis también, porque teníamos mucho equipaje. Vimos Canggu (famosa por el surf, tienes que intentarlo), Uluwatu (famosa por sus parques acuáticos, sus playas y el templo Uluwatu) , Seminyak (famosa por sus las fiestas y bares), Ubud (la joya de la isla, Ubud tiene de todo: templos, parques, los mejores restaurantes, campos de arroz, el bosque Ubud Monkey, asi que alquila una scooter y piérdete en las calles pequeñas) , Amed (excelente para los deportes acuáticos y el alpinismo), Candidasa (famosa por los deportes acuáticos y su magnífica gastronomía magnifica) , PadangBai (el puerto más famoso para viajar a las islas Gilis, Nusa Penida y Lombok).

Dependiendo del tiempo que tengas, recomiendo visitarlas todas, Nusa Penida y Lombok no son todavía muy famosas, así que no te vas a encontrar con muchísimos turistas o agentes de viajes. Las vistan son estupendas y limpias, a veces vírgenes pero llenas de color. Las imágenes del paraíso que puedes ver en internet están de verdad aquí: montañas, volcanes, playas, atardeceres, conciertos en la playa, arena fina, lluvias de verano, peces coloridos y curiosos, mantarrayas, barcos de pesca, restaurantes deliciosos….

Mi isla favorita fue Gili Air, porque es muy pequeña y además de la bicicleta no se puede encontrar ningún otro medio de transporte. Existen todavía muchas partes de la isla que se mantienen vírgenes, y puedes tener la sensación de que están solo en la isla. Hay muchas opciones muy románticas para dormir, por ejemplo en bungalows muy cerca de las playas.

Seis semanas no fueron suficientes para visitar toda Indonesia, el país que tiene más de 17.000 islas, todas probablemente mucho más espectaculares que Bali. Tendríamos que regresar más de una vez para tener experiencias similares como la de Bali.

Singapur

Pasamos tres días en Singapur, de nuevo una nochez en CouchSurfing y dos en una hostal-cápsula. Cuando piensas en Singapur, todo el mundo imagina solamente precios muy altos. Es verdad, pero Singapur tiene opciones muy interesantes para pasar el tiempo. Fuimos al zoo de Singapur y estuvimos encantados con la variedad de los animales y la experiencia que ellos te ofrecen. Me sentí maravillada por la sensación de libertad que percibía, hasta el punto de que en ocasiones sentí la necesidad de asegurarme de que no me atacarían las fieras. River Safari y Night Safari fueron nuestras opciones para pasar el fin del día y no nos arrepentimos.

Fuimos también a los jardines botánicos de Singapur Botanical Gardens, Gardens by the Bay (en donde puedes ver el Famoso Marina Bay Sands) y Sentosa (tiene playas y muchas atracciones como Universal Studios, museos, parques y bares panorámicos).

Hoteles

Nosotros utilizamos Booking solamente para saber los precios estimativos, pero solíamos negociar en frente del hotel mejores precios. Lo pudimos hacer así porque no teníamos un itinerario fijo y la época del año no era de alta ocupación.

Clima

Fuimos durante la temporada de lluvia, pero esto no significó que lloviera todo el tiempo. Durante estos dos meses tuvimos solamente dos días de lluvia continua, el resto del tiempo tuvimos algunas lluvias de 20 minutos a una hora. Es bueno viajar con un impermeable.

Visados

El visado para Vietnam tiene que sacarse en la embajada de Vietnam en Bucarest. Los visados de Indonesia y Camboya los obtuvimos en la frontera de los aeropuertos. Para visitar Singapur no necesitas visado si eres de Rumanía.

Seguro

Te recomiendo que te hagas un seguro muy bueno, nosotros lo usamos y no tuvimos ningún problema. Usamos solamente las clínicas privadas de los ciudades más grandes.

Idioma

No tuvimos ningún problema en inglés en casi todas las partes adonde viajamos. Todo el mundo que se dedica aal mundo de los negocios ha aprendido inglés para desarrollar sus empresas.

 

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